lunes, 27 de junio de 2016

Nunca estuve tan contenta como hoy, con este pito encendido sobre el teclado, con ideas claras y con el poder de concretarlas. Nunca estuve tan contenta como hoy que siento que mi peor enemiga me comprende y me acepta y yo a ella y que nuestra decisión de convivir en la aceptación cada vez es más tangible. La cotidianidad me lo evidencia, en la sensación constante de ir agarrando un ritmo más allá de la melodía personal. Algo más grande que se va componiendo con los pasos de todos quienes habitamos esta tierra fértil y que se va armando por el desazón de los errores y la alegría de los aciertos. Se va elevando junto al polvo en suspensión y se cuela por los agujeros del cuerpo aunque no quieras. Así que mírate, siéntete, no puedes pensar que vas solo en este camino, omitiendo el roce que emite tu cuerpo al vibrar con la energía de todo y de todos.

jueves, 23 de junio de 2016

De viaje

Puedes ser el fuego
El oxígeno que reacciona
La chispa que lo enciende
El material que combustiona

Puedes ser el agua que lo enfría
La tierra que lo ahoga
El viento que lo aviva

Puedes ser algo de eso
Serlo todo
O no ser nada

Y estar sentada en el principio de la montaña
observando el lago que se evapora
Seguiendo con la mirada las partículas hasta llegar
a enceguecerse con el sol de otoño

Helada preparada para subir los tramos inclinados
Montada sobre el vapor de agua.

lunes, 20 de junio de 2016

Me recuerdas a esa que nunca fui y que siempre seré

Sentada, sin nada más que hacer que escribir algunas ideas, me propongo escribir de la manera más libre posible. Una especie de corriente de la consciencia pero con más consciencia. Curiosamente, esas son las palabras que más me cuesta escribir y como arrancando de ellas, intento explicar lo que me ocurre y luego explicar lo que ocurre con lo que ocurre y lo que ocurre con lo que ocurre que ocurre y así en una espiral infinita de explicaciones. Tomo un sorbo de mi té verde, una realidad que necesita ser tragada con el amargor áspero del brebaje, y vuelvo a intentar escribir algo. Busco que tenga una meta, me digo "Todo debe tener un sentido, un camino" "Las palabras no, nada más existen, sopesan una carga" "Nada". Pero no encuentro más que una gramática hueca, una semántica distorsionada en la bipolaridad del tiempo/espacio de mi mente, y unos sonidos que rebotan constantemente en toda la materia. Haciéndome sola. Sola, sola.


miércoles, 15 de junio de 2016

Tirar unas pocas palabras

En la hoja blanca

Los dedos armando la trayectoria

Por la hoja blanca

Invadiendo de a poco el espacio

De esta hoja blanca

Hoja

Pura

Falsa



domingo, 12 de junio de 2016

"Sería tan fácil vivir
con la mirada hacia adentro.
Con los ojos adentro"
(Carnaval, Lucybell.)




Desfila la mirada.

A veces gratificante,
A veces un peso en el cuerpo.

La mirada no sabe detenerse,
Va de rebote en rebote
Intentando tomarlo todo,
Para hacer de ese instante único
Un mapa donde trazar el camino.



Un día la palabra...

Un día la palabra agotada se acostó a dormir. Nada más desapareció dejando una lengua torpe. Sobrevivir sin palabras podría ser aparentemente sencillo: el mundo es tal cuál es, no hay nada que resignificar, todo es una composición quieta donde la boca sirve para reproducir, no para crear.
Leí una vez que cuando una verdad es dicha con dudas, es una mentira. Una boca seca, una lengua tiritona y unas cuerdas vocales apretadas no pueden ser expresión de una verdadera conexión entre quién eres y lo que comunicas. Pero ahí estás, parada a la deriva de una vida que te exige comunicarte a cada momento, porque ya no hay más soledad. No hay más soledad y necesitas entregarte al flujo más cómodo, el que más sirva y que curiosamente siempre es el que menos te identifica. Pero la palabra, impertérrita, aún petrificada en su propia problemática, no aparece. Se alejó para darte una lección que no comprendes. Por mientras, solo te dedicas a seguir patrones de conducta, a interesarte por una cierta psicología, a responder al estímulo exigente de la sociedad, que también podemos llamar "presión de grupo", y que no te permite indagar en tus propias posibilidades. Atrapada en la red de distracción constante que sirve para solapar el miedo a la particularidad. El miedo a estar sola. Estás cansada de fingir ser parte de una secuencia de palabras que no te pertenece. Intentas agitar la cabeza y gritar que estás cansada, pero solo sale una rabieta sin sentido detrás de tus cuatro paredes. Rebelándote a tu propia cabeza que no deja de pensar con esas palabras prestadas, con esas realidades ajenas.

Un día la palabra se levantó y me dijo "Estoy cansada de mi inercia, necesito sentir la vibración de mis consonantes. Necesito el roce del aire y viajar hacia el conducto auditivo de otro y darle sentido a una idea.". Quedé pasmada ante esa revelación. Hacía muchos años que mi mente se debatía en un combate obsesivo. La palabra me vuelve a hablar "¿Sabes qué nombre deberías ponerme?", "No", le respondí. "Deberías llamarme libertad".

De piedra


Vi una piedra con forma de asiento y me senté.
No nacieron sobre ella reflexiones profundas como otras piedras cuna de grandes ideas.
Solo constaté que el invierno se asemeja a la piedra.
La bauticé en el lugar como Piedramuda porque no logré sacarle ninguna verdad de primera.
Un perro se acercó a jugar entre mis piernas.
Lo cierto es que el perro se fue sin decir nada.
Desde lejos lo bauticé como Perromudo.
Pasó una mujer con ojos de farol de fundo me echó dos o tres miradas como al menú del día.
Yo te bautizo Mujermuda Con Hache Intermedia.
Antes de irme la piedra rompió el silencio diciendo: hombremudo, tu pobreza me ha dejado de piedra.

Conversación con una piedra, Wislawa Szymborska