Sin presiones ni asperezas
los movimiento punzantes
del aire helado socavando los poros
Arrastran un mensaje con forma de frío
Sin presiones ni asperezas
La friolencia interna me aisla de la telaraña
de las miradas celadoras
Luego de tantear tantos años un mismo camino
descubro grietas en las paredes
Estructura directa al pasadizo neurológico
con más direcciones que una veleta
De un manotazo la hago girar en mi cabeza
No espero y me agarro a esta nave
Pendiente de la pendiente
de no volver al techo al límite con la nube
de no golpearme con los grillos de la lluvia
que son puro grito evanescente en el trayecto de mi vuelo
Desde la altura veo el nacimiento de una flor
Su presencia ajena al observador
Me permite capturarla con una caricia invisible
que viaja con rostro sonriente por la atmósfera hasta palpar sus pétalos
¿Qué podría enseñarle a una flor?
¿Ella me enseña a ser humano?
Quizás
Porque en cada invierno
cuando el corazón se recoge entre dos árboles
entregados al balanceo tieso de sus ramas
proyecto la vida desde mis destrozos
y me reconozco imperfecta en esta virtualidad ontológica
Colmando a veces de luz la habitación oscurecida
por las cortinas negras y las ampolletas sucias
Y no hay gen lunático que resista linaje terrenal
En esos tiempos donde no hay espacio que pueda abarcar
a la humana a la flor o a esa friolencia que las junta una tarde
sin presiones ni asperezas
con la puerta cerrada
tiritando
contenta
https://www.youtube.com/watch?v=z7GXhnl8xzg&list=PLdhdnrR3DmA_veBxmwrCQPjDhzNptPJuF&index=25

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